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Combustibles fósiles: qué son y qué tipos existen

A día de hoy disponemos de diferentes fuentes de energía, por un lado, están los combustibles fósiles, y por otro lado los diferentes tipos de energías limpias que ayudan a la movilidad sostenible. En este último, podemos hablar de biocombustibles, generalmente el bioetanol y biodiesel, además de la electricidad y las ventajas del coche eléctrico, entre otros. Pero ¿qué sabes de los combustibles fósiles? Hoy vamos a mostrarte qué son y los diferentes tipos de combustibles fósiles que existen.

¿Qué es un combustible fósil?

Antes de conocer los diferentes tipos de combustibles fósiles, ¿sabrías explicar de qué se tratan? Estos combustibles son una fuente de energía, pero no son renovables. Son ciertas sustancias y gases que se originan a partir de los descompuestos de animales y plantas, y son un recurso natural que cuesta muchos años regenerarse —este proceso se produce en ciertas capas del suelo durante años—. Por lo tanto, la rapidez con la que se consumen es mayor que la velocidad con la que se regeneran.

Estamos seguros que estás muy familiarizado con los combustibles fósiles puesto que son la fuente de energía más utilizada a día de hoy. Generalmente se utilizan para producir electricidad y para el mundo del transporte —como energía mecánica para vehículos, motores térmicos…—.

¿Por qué los combustibles fósiles no son renovables?

A diferencia de otros recursos de origen biológico, debes saber que los combustibles fósiles no son renovables porque no pueden regenerarse en el corto plazo. Como hemos nombrado, estos combustibles se forman mediante una descomposición de materiales orgánicos, y se trata de un proceso que dura años. Se requiere que varias capas de sedimentos produzcan una elevada presión y temperatura para que la materia orgánica se descomponga, y para ello es necesario un largo periodo de tiempo.

Tipos de combustibles fósiles: ejemplos

Ahora que ya sabes qué son los combustibles fósiles, vamos a ver los diferentes tipos que existen:

Carbón

En primer lugar, hablaremos del carbón, se trata de un combustible fósil mineral que se originó partiendo de los vegetales que crecieron hace miles de años. El carbón es una roca sedimentaria de carbono y de otros elementos como el azufre e hidrógeno —además también se utiliza el hidrógeno como combustible—. Y al ser un combustible fósil es un recurso no renovable, pero que fue clave en la revolución industrial.

En este caso existen diferentes tipos de carbón, como la urba, lignito, hulla y antracita. Y se encuentran en yacimientos en el suelo donde necesitas minas de explotación para extraerlos. Es un combustible con distintas utilidades, pero generalmente es una fuente de energía para algunos tipos de transportes o para la calefacción —aunque en este último también se emplean otras fuentes de energías como el gasoil para la calefacción—.

Petróleo

El petróleo es una mezcla de compuestos orgánicos, sobre todo de hidrocarburos insolubles en el agua. Para poder extraerlos se requiere de perforaciones de pozos, puesto que se produce en el interior de la Tierra.

Este combustible fósil tiene varias utilidades, entre ellas el poder crear asfaltos y plásticos, aunque la principal es la producción de gasolina. Dentro del sector del automóvil el petróleo tiene muchos usos, gracias al refinamiento del petróleo se obtiene gas licuado del petróleo (GLP), también conocido como AutoGas. En el mercado puedes encontrar vehículos con sistema bifuel que te proporcionan una autonomía del coche GLP mayor que otros automóviles.

Zoilo Ríos fue una de las primeras empresas en colocar una gasolinera de GLP en Zaragoza, apostamos por este nuevo combustible y disponemos de un punto de suministro de AutoGas en nuestra estación de servicio El Portazgo.

Gas natural

Por último, está el gas natural, otro tipo de combustible fósil compuesto principalmente por metano. Al igual que el resto, también se extrae del interior de la Tierra mediante perforaciones.

Hay diferentes usos del gas natural, por un lado, se emplea para la calefacción y por otro lado para el mundo del automóvil. El gas natural vehicular se utiliza con más frecuencia en los coches, y puede encontrarse en dos formatos: en gas natural licuado y en gas natural comprimido.

¿De cuánto combustible fósil disponemos?

Aunque los combustibles fósiles sean fuentes de energía no renovables y existe un riesgo de agotamiento, gracias al uso de las energías renovables las reservas se mantienen. Además, la extracción de estos combustibles no es compleja, por lo tanto, disminuye el gasto económico de estas explotaciones.

No obstante, tanto la combustión como la extracción, elaboración y transporte provocan efectos en el planeta, en concreto en el efecto invernadero. Por eso en fundamental reducir emisiones contaminantes en un vehículo.

En nuestra estación de servicio El Cisne 1, gracias al funcionamiento de las placas solares, reducimos hasta 54 toneladas de CO2 al año y generamos el 16% de la electricidad empleada diariamente en la estación. Entre todos podemos reducir los efectos negativos de la contaminación, de hecho, ya hay varias ciudades con un protocolo de contaminación ambiental en marcha.

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